Aprendiendo a ser integro y honesto cada día

Las mentiras no son más que pequeñas excusas, para evadir la responsabilidad familiar, social y laboral que tiene cada a uno; dejando de lado el respeto a si mismo y a los demás. Evadiendo el placer de ser directo, honesto, y así mantener un adecuado equilibrio emocional.
¿Cuántas veces te has obligado a inventar una excusa en lugar de dar las verdaderas razones para no asistir a un evento o participar de alguna actividad?
Infortunadamente la sociedad actual ha edificado un pilar de mentiras, llevadas al extremo, y en algunos casos disfrazadas como piadosas necesidades que, por supuesto, el otro nunca ha pedido.
El remedio no es otro que vivir en correspondencia con tus convicciones sociales, morales y espirituales; dar tu opinión cuando se requiera de la manera más honesta que puedas. Hacer una introspección en la que evalúes tus prioridades y cómo la manera de actuar, hoy, las está afectando.
Presta atención si estás omitiendo información relevante a otra persona cuando le comuniques un hecho o te pidan tu opinión.
De este modo conseguirás guiar tu vida de una forma auténtica y no sobre la pantomima que los demás esperan que representes.
Es una falsa creencia pensar que disfrazar en ocasiones la verdad, genere  algún tipo de refuerzo social o cercanía con otros. Tan solo imagina como te sentirías si supieras que fuiste engañado por alguien en quien confías, aun cuando esa mentira fuera “piadosa”.
Por el contrario sé siempre genuino, conforme a tu manera de sentir el mundo; honesto en tus expresiones hacia los demás, sin falsas pretensiones ni simuladas noblezas. Asumiendo siempre la responsabilidad de tus emociones y sentimientos.
Se ecuánime, honrado, sin la dualidad de quien acomoda sus verdades para vivir en un mundo de sonrisas fingidas.
Aprende a conocerte y ser quien eres desde lo profundo de tus sentimientos, sin contaminarte de los residuos de aquello que nunca dijiste; deja fluir tus emociones y haz un acuerdo entre tus pensamientos, tu corazón y tus labios, permitiendo que la verdad sea la misma para todos ellos.
Vive tu vida sobre esta premisa de autenticidad, manteniendo los pies en el suelo, sin pretender ser quien no eres; siendo sincero en tu forma de expresarte y actuar. Esto sin duda, te ayudará a encontrar tu camino, a ver tu verdadero rostro, a crecer cada día.  
No temas por aquellos que se alejaran de tu lado, seguramente, no eran tan estimables para ti como pensabas, ya irás encontrando a otros que recorran el camino contigo y conozcan la razón de cada uno de tus pasos.
Date la oportunidad de liberarte de la inútil carga de la mentira, sin miedo al que dirán. Siendo sincero contigo mismo, respetando tus pensamientos, mostrándote igual en público y en privado; aceptando tus sensaciones y conductas, siendo de nuevo el dueño de tus actos y aprendiendo que siendo tú, obtienes grandes beneficios y afectos sinceros.
Ofrecer una imagen de coherencia, de fidelidad a si mismo, te hace confiable a los ojos de otros; te muestra como alguien que sabe lo que quiere y el camino que debe tomar para alcanzarlo.
Aprende el arte de activar la fuerza que habita en tu interior, y no te dejes regir por los factores externos, al igual que una veleta tirada por el viento. Toma distancia de la sociedad de mascaras y ficciones en la que te has movido, y empieza a defender tus propios postulados.
No tomes los paradigmas que te han sido dados, para luego convertirlos en verdades de vida; renuncia a la pasividad y cuando sea necesario siéntete inconforme y busca nuevas salidas.
La verdad funciona, al final siempre funciona. Te dota de un código de ética que te permite ser abierto y expresivo respecto de lo que sientes, te ayuda a establecer un entorno de armonía y no de forzosos códigos sintácticos.  
Es fácil decir la verdad cuando aprendes a regirte por ella, a crear parámetros  de conducta afines a lo que sientes, a no negociar a tu integridad. Esto a la postre se traduce en la avenencia de un mayor gusto y disfrute de ti mismo; una mayor satisfacción con lo que eres.
La honestidad es una característica tan estimada, porque precisamente, resulta espinoso encontrarla hoy día, empero, no existe motivo para que no disfrutes de ella; liberándote de los incomodos sentimientos del miedo, la culpa o la bajeza.
Ser integro es permitirte ser mejor y rodearte de mejores personas, es crear un mundo en el que otros se sientan seguros al saber, quien exactamente está en frente suyo.

Al final, el aviso de llegada a la meta será el más satisfactorio de los resultados, porque eres tú quien habrá ganado.
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Perseverancia y diligencia como herramientas del éxito

La vida no es solo vivir, gozar y reír, en ocasiones se hace necesario tomar una bocanada de voluntad, sacrificio y renuncia. Ejercitarse en el hábito de la perseverancia, para poder nadar, no solo, en aguas cristalinas sino también en aquellas que a veces no quisiéramos afrontar. Aprender a no darse por vencido y buscar el sendero del éxito, incluso, en las condiciones mas extremas.
Por eso si quieres alcanzar tus metas, jamás olvides abastecerte de una buena dosis de perseverancia y diligencia, de ese ímpetu por conseguir lo que deseas aunque sientas que el viento sopla en dirección contraria a la tuya.
El esfuerzo constante y diligente, el levantarte temprano en la mañana, el llegar unos minutos antes a tu trabajo y estar presto a atender con cordialidad a tus clientes. La disciplina de dar siempre más del 100%, es la actitud de los ganadores.
Ir por el mundo dejando las cosas pequeñas, cuando se tiene la meta y los sueños de algo mucho más grande, sin dejarse dominar por el placer inmediato. Ya habrá tiempo para beber, bailar, cantar y reír; cuando se tengan los medios necesarios para hacerlo y no por el contrario, precisando la vida en nimiedades.
Por eso haz tu tarea por molesta que resulte, siempre con una sonrisa dibujada en los labios; deja en algún momento de lado un plato, una fiesta o un capricho, si lo que buscas es asegurar tu futuro. Porque en ciertos momentos el mayor altruismo es sentir que debe haber un futuro mejor para nosotros.
Nútrete con el alimento del esfuerzo que te llevará a la victoria, dando siempre lo mejor de ti; siendo diligente sin importar el contexto, teniendo en tu labor la mayor de las éticas. Aportando siempre tu mayor esfuerzo y brío para alcanzar el objetivo. Buscando el camino correcto, el del mejoramiento continúo.
Aprende creciendo todo el tiempo,  perfilando tu ética y perseverancia; llegando a tiempo a cada cita, estando preparado a dar tu mejor respuesta. Se precavido pero al mismo tiempo vístete de arrojo, asegurando que tus sentidos estén enfocados en lo que haces.  Aprende y ponte siempre la camiseta de la proactividad, muéstrate siempre que puedas ser útil en algo, aun cuando no te hayan pedido que lo hagas. Presta atención a los detalles, formas, colores y mensajes que te rodean ¡Ese es tu mundo!, aquel en el que puedes ser cada día mejor. Controla tus enojos inútiles, y da siempre lo mejor de tu persona en cada tarea; dejando fluir tus emociones positivas, aprendiendo y duplicando la actitud de los buenos líderes que te rodean, hasta convertirte tu mismo en un ejemplo a ser seguido.  
Todos podemos crecer, ser mejores cada día, ser más inteligentes y capaces cada año, sin fijarnos en el error de otros. Aprendiendo de nuestros propios desaciertos, suavizando nuestra critica y eliminando cualquier limitación que, por lo general solo habita en nuestras creencias.
Atrévete a entrar en el juego que llamamos vida, a ser la estrella de tu equipo; a entrenar cada día para mejorar tus jugadas, tu fuerza, tu ubicación y estrategias. Sé ambicioso en el logro de tus objetivos, construyendo castillos de columnas reforzadas y no de naipes que el viento derribe.
Cumple la promesa que te has hecho a ti mismo, esa de ser feliz algún día.  Se tenaz en cada cosa nueva que aprendas, mejora tu conocimiento en todas las materias que puedas; sé excelente en tu forma de relacionarte con otros, aplicando en ello el poder de la perseverancia. En la medida que lo hagas, te resultará cada vez más fácil el ser exigente contigo mismo.
Cualquiera puede cantar, pintar, escribir un poema, construir una represa, dirigir una empresa o un país, si esta convencido del poder de la perseverancia.
Todo aquel que es perseverante y diligente, puede garantizarse cuando menos una vida bastante digna, y de ahí en más el logro de cualquier sueño que tenga.
Jamás pienses en dejar de hacer algo, solo porque crees que otra persona lo hace mejor que tú; ni dudes nunca de los prodigiosos talentos que Dios te ha dado ¡Atrévete con fervor y paciencia! y déjate sorprender por los resultados.

Recuerda siempre que la determinación es lo que te tiene en este mundo, y que el deseo de hacer las cosas es lo que hará que concluyas cada carrera. Desde luego tendrás que llegar a la línea de partida y competir con otros, pero vamos ¡sé que tienes la voluntad para hacerlo!

Es momento de buscar la valentía en tu corazón, para que tus pasos sigan el camino que has elegido

En algunos momentos de la vida podrás sentirte coaccionado o intimidado, pero una vez que has comprendido la inutilidad del miedo, verás las dificultades y el dolor del matiz que tú quieras verlos.
Ser valiente al defender una postura que se entiende correcta,  aun cuando exista una oposición generalizada de parte de los demás; actuar según tus convicciones aunque esto devengue  en la critica.
Existe una gran fuerza que vibra dentro de ti, que te hace ser más fuerte física, espiritual y psicológicamente: es la valentía.
Vivir superando cada día nuevos retos, venciendo viejos temores sin ocuparse del ¿que dirán?
Una persona valiente hace lo que juzga correcto sin lastimar a otros, ni ocuparse de los prejuicios y paradigmas de estos; no importa si ser consecuente trae consigo consecuencias inesperadas, empero, quien actúa de esta manera vive en el equilibrio de rodearse de personas idóneas y construir un mundo sano a su alrededor. Alguien que se viste de valor cada mañana, logra superar sus ansiedades, sin hundirse ante cada tropiezo.
Ser valiente es tomar las riendas de tu vida, ser decidido, ayudar a otros a pesar de los riesgos y consecuencias; no amilanarse ante los obstáculos y afrontar con entusiasmo cada nuevo desafío. Es mirar a los ojos a la adversidad y seguir siempre con la frente en alto, en busca de los más elevados propósitos; resistir la presión de la sociedad, defender las causas nobles, opinar y decidir dentro del ámbito familiar, social y laboral. Tener valor es cuestionarse, atreverse a ver el mundo con los ojos de la verdad, construir nuestro propio futuro.
Una persona valiente es capaz de salvar cualquier obstáculo que encuentre en su camino, dotado siempre de una maravillosa destreza; provisto de una mixtura ideal de valentía y optimismo, que le permite guiarse a si mismo y señalar el camino para otros.
Irremisiblemente, al miedo hay que desterrarlo, aun cuando parezca que la lógica y el raciocinio darán un traspié. Puesto que solo aquellos que son decididos, consiguen inspirarse de tal valentía que le permita conseguir logros más allá de lo imaginado.
Así que, hoy te pido que seas valiente, que actives esa fuerza que habita dentro de ti, con entusiasmo, ilusión y alegría; ve por la recompensa que la vida te tiene.
No te amilanes, ejercita todo el tiempo tu valor y vence tus temores; ama, canta, vive, grita, salta, renuncia; busca, lucha, abraza, despídete y rencuéntrate a cada instante. Deja que la adrenalina de vivir corra por tu cuerpo, prepara tu mente, activa tus ojos y oídos; escucha el murmullo de la creación vibrando en armonía contigo.

Enfrenta aquello que has rehusado enfrentar hasta agotarlo y excluirlo de tu ser. Indaga, busca, curiosea, imagina y adéntrate en un mundo desconocido, pleno de incertidumbre; tan solo para demostrar que tan valiente puedes ser.

Coraje para vivir

¡Miedo vete tan lejos, que jamás recuerde que una vez fuiste parte de mi vida!
La vida no es una caja fuerte dentro de la cual puedes esconderte, ni el futuro  es un certificado de garantía. Duda de cualquier promesa que te “garantice” algo, porque la vida es un dulce manjar de incertidumbres; de ahí el ingente valor que debes dar a tu libre albedrío, el gran regalo que Dios te ha dado, la más valiosa herramienta de tu vida.
Perteneces a todo y eres parte de nada, porque tus miedos e inseguridades solo están ahí, para demostrarte cuan fuerte puedes llegar a ser, y la conciencia del peligro existe para volverte mas hábil.
La otra posibilidad, aquella que jamás me atrevería a recomendarte, es que te ocultes debajo de las sabanas, ensayando borrar un “monstro” que solo habita en tu cabeza, o al igual que el avestruz construyas un hoyo para ocultar un eco que solo escuchan tus oídos. ¡Despídete hoy de ese molesto miedo! Y ondea el estandarte del coraje para vivir.
Haz que tus temores te tornen intrépido, inteligente, seguro, y que la adrenalina que recorre tu cuerpo, sea el combustible que te empuja a nuevos logros.
La vida no es un proceso matemático, carece de exactitud o ecuaciones comprobables, es todo lo contrario, el deleite de lo impredecible.
Confía siempre en Dios, y sus consejos, pero jamás pretendas de él, que construya tu destino ni reproche tus tropiezos. Recuerda: Libre albedrio.
No des nada por sentado. Si tuvieras la garantía de cada minuto siguiente, la vida resultaría demasiado insípida. Es el reto, el desafío, lo que activa tu coraje para enfrentar esta aventura extrema que llamamos vida.
Ese libre albedrio que respiras como el más valioso obsequio de libertad que te fue otorgado; aquel que te impulsa a crecer, a ser distinto,  a acertar la gloria y la grandeza, a no conformarte con ser una ficha de un gigantesco ajedrez.
Por supuesto, que no hay nada seguro, ni siquiera conoces la fecha exacta de tu partida, y esta debe ser tu mayor motivación para llenarte del coraje de vivir. No esperes que nadie te de garantías de ninguna índole, tan solo ve y busca aquello que te garantice sentirte mejor y poder disfrutar de la belleza de un mundo en el cual has tenido el privilegio de nacer.
Dile adiós a tu mundo de garantías, a la eterna rutina a la que te has avocado; a ese punto de confort casi imperceptible. Si lo piensas, a veces parecieras estar viviendo por un plato de comida; sin darte la oportunidad de dar un vistazo fuera de la reja en la que tu mismo te has encerrado. ¡Vamos, despídete de las demás ovejas! o invita a aquellas que quieran aventurarse a nuevos parajes contigo, pero toma la decisión de ser libre ¡llénate de coraje por vivir!
La incertidumbre genera miedo, y un ser humano con miedo difícilmente podrá llegar a donde quiere, porque cada paso será como levantar un bloque de concreto del peso de un edificio.
En la vida no existen formulas precisas, no existen apuestas ni números, solo están tus propias decisiones, es el verdadero regalo que Dios te ha dado.
Deja de aferrarte a paradigmas y creencias, a temores y charadas, ¿la vida es incierta? Claro, que lo es ¿acaso eso debe generarte miedo? Por supuesto, que no. Puesto que la disposición que tengas, el coraje que te motive, te llevará a donde quieras. Solo debes mantenerte alerta, escuchar las voces y los ejemplos que Dios, te pone como ayuda.
No dejes que el tiempo te evapore, no estas aquí para desaparecer en el aire; la libertad es un premio desconocido, pero de seguro el mejor de los premios. Tan solo debes vivir atento y comprender lo que ocurre a tu alrededor.
Si tus convicciones y creencias están frenando tu avance y la armonía que buscas, ve desterrándolas de tu vida; deja que tu mente se torne inquieta, que la ansiedad de emprender nuevos caminos, active los latidos dentro de tu pecho. Vive dentro de una realidad en la que nada es fijo ni inamovible, déjate sorprender por la vida, atrévete a afrontar nuevos retos, maravíllate con el hecho de estar vivo.
¡Despídete de tu miedo! Cámbialo por coraje, adéntrate por senderos que jamás recorriste, y cada vez que el temor te detenga, busca en tu corazón la valentía para derrotarlo. Cada vez te harás más fuerte.
Abandona la playa de la inseguridad y el miedo, y construye un barco de coraje, en el cual recorrer el mar de nuevos logros. ¡Hoy es el día!

Vivir en el ingenio y la creatividad

Esa capacidad latente de cada uno de nosotros, que en ocasiones nos lleva a transitar por el camino de la innovación, y esbozar soluciones con creatividad, presteza y facilidad. Está asociada a la intuición y el razonamiento, que nos permite dar una respuesta rápida a un planteamiento o interrogante.
Una persona ingeniosa es capaz de utilizar su inteligencia práctica, reorganizando las piezas y sacando el mayor provecho de las herramientas a su alcance, en el momento justo.
Activar esa intuición y razonamiento es tener la capacidad de reacomodar los objetos en forma disímil de la originalmente planteada, ver el mundo con otros ojos. En este proceso actúan procesos físicos y psicológicos, conexiones neurológicas que amplían el panorama de acción; permitiendo una respuesta perspicaz por encima del promedio.
Alguien ingenioso, se atreve a aplicar su conocimiento y se interesa por la relación con el entorno, fortaleciendo esa simbiosis a lo largo de su vida. Por lo general es la persona que idea una receta novedosa, un diseño de tarjeta original, una actividad de recreación divertida; es aquel que no recurre a lo que ya existe o de hacerlo procura modificarlo, volverlo mejor; de igual modo parece anticiparse siempre a la respuesta esperada. Quien vive en el ingenio y la creatividad actúa de forma diferente, no se rige por las normas y las reglas, sino que las modifica; logrando con facilidad acertar un camino que otros no ven, pero que resulta ser el adecuado para llegar al objetivo. Rivaliza permanentemente con lo convencional, en busca de originalidad, a nivel artístico, social, laboral y familiar, y desarrolla una alta inteligencia práctica.
Vivir debe ser, sin duda, una oportunidad para desarrollar el ingenio y la creatividad, para moverse por fuera de los esquemas preestablecidos; para explorar, aun cuando esto implique ir en contravía del sentido común o ser imaginativo, sin un manual de instrucciones al alcance. Detectar las necesidades y acertar soluciones que antes no han sido planteadas.
Es esta la verdadera naturaleza del ser humano. Convertir rocas en ruedas y herramientas, metales en aviones, cuevas en viviendas, plantas en adornos, y minerales en pintura. Cada uno tiene la capacidad de construir un mundo de objetos y sonidos en nuevas ideas.
Salirse del molde, escapar de lo desgastado, inventar formas de arte, poesía y  cultura; inventar nuevas teorías, y vivir con una actitud propia, incluso en las actividades más triviales del día a día.
Debemos dejar que fluya esa creatividad, prepararnos para activar nuevos procesos mentales, cambiar nuestro esquema mental y espacial; hacernos globales, crear nuevos hábitos, entender y usar a nuestro favor los estímulos externos. Pero sobretodo aquellos que no son convencionales ni se rigen por normas establecidas.

Todo esto es posible dándonos la oportunidad de sentir y percibir nuestra creatividad, dando rienda suelta a la imaginación, soñando y divagando por lo irracional; tratando de imaginar un rumbo distinto, sin un orden determinado por la sociedad y sus paradigmas. Al mismo tiempo, aplicar una alta dosis de aprendizaje, disciplina y perseverancia en nuestra vida; permanecer atento a la información, ser constante en el proceso creativo, descartar, probar, moldear, comprobar, volver a intentar y siempre, siempre seguir.

¡Cuidado con la gente tóxica!

En el camino que cada uno elige, necesariamente va a encontrar diversas clases de personas, muchas de ellas servirán como un impulso a nuestros sueños y proyectos, empero, otras conscientemente o no, se convertirán en un lastre, en una carga en ocasiones molesta.
Infortunadamente nuestras decisiones, a veces, tienen nombre y apellido, y es una verdadera contrariedad verse obligado a rivalizar afectos y antipatías en la misma balanza.
En la búsqueda que todos emprenden por alcanzar sus objetivos y a la vez vivir el día a día, aparecen personas leales, entusiastas, visionarias y dotadas de una madurez emocional que enriquece las relaciones, pero de otro lado cohabitan seres sin actitud; aquellos sin creatividad ni expectativas, resentidos que buscan “condenarse” anticipadamente, capaces de acudir a las mas sucias tetras con tal de dañar de otro. Egoístas cuyo irracional mundo solo puede girar en torno a ellos, ególatras que viven rindiendo culto a si mismos, arribistas viviendo en un mundo de falsas apariencias; superficiales que sienten vivir en una eterna pasarela, temerosos que jamás contemplaran salir de su zona de confort; interesados en busca de su propio beneficio, vida fácil quienes piensan que la vida es un perenne paseo. Mitómanos que viven dentro de su mundo de mentiras engañándose a si mismos, acomplejados buscando excusas para dar lastima y sentirse menos que otro.
Como vemos, no existe sólo una clase de persona tóxica. De ahí la importancia de  reconocer y evitar su veneno, su ansiedad de sembrar culpas en otros; de buscar aliados para su propio fracaso y boicotear proyectos y vidas.
Es esencial tener conciencia de nuestra propia autoestima, de aquello que nos permite brillar y tener claros nuestros objetivos.
Por regla general los gritos, el llanto, los celos, la intriga y comentarios fuera de lugar, son un buen indicio de la cercanía de una persona toxica;  esa que te lleva a sentirte incapaz, débil e inseguro. Estas personas muestran una imagen que no se corresponde con la madurez de quien ha entendido el sentido de vivir; no les importa dañar, puesto que no tienen conciencia del propio daño que se hacen a si mismos, o tácitamente no les importa.
Siempre ofendidos por todo, hablando mal de otros, resentidos, amargados, y con un umbral de critica inexistente, nadie puede acercarse a ellos con un consejo o una observación. Los lamentos, vivir en el pasado, buscar notoriedad, dar lastima, es el mundo en que se mueven. Por otro lado son dependientes de la relación con otro, puesto que sin este, su veneno no tendría efecto o terminaría por intoxicarlos a ellos mismos hasta destruirlos.
Infortunadamente, este puede ser un efecto contagioso, un virus capaz de infectar las mentes de quienes están expuestos a ello, ya sea en un entorno familiar, laboral, o social.  
Vivimos en un mundo cada vez menos saludable, donde el horror es el pan de cada día y la carga de las noticias y sucesos negativos es cada vez más aplastante, pero siempre hay esperanza.

Llegar a un estado de conciencia en el cual se reconozcan las propias virtudes y defectos, y con el dolor que requiera se tomen decisiones; permite activar las zonas del cerebro para salir de la toxicidad o escapar de ella. Siempre tenemos la capacidad de ser mejores, pero ser mejor es una decisión que debe tomarse, un camino a emprender sin mirar atrás.

Aprender a cuestionarse y tener una mentalidad abierta

Nuestros pensamientos certifican aquello que conocemos y a la vez disciernen lo que ignoramos. Se puede llegar a ser escéptico sin ser desconfiado y tomar la duda como una oportunidad de hallar la respuesta que buscamos. Cuando nos vemos impulsados a tomar una decisión, es importante examinar el ramillete de ideas, opciones y puntos de vista que emergen ante nuestros ojos e ir al fondo de cada expectativa para acertar los puntos positivos en cada una.
De igual manera, debemos entender que aun cuando tengamos un conocimiento amplio en alguna materia; como seres humanos somos susceptibles de equivocarnos en algún planteamiento, por tanto, la disciplina de escuchar a otros y tomar en cuenta sus ideas, es un sano ejercicio.
Más allá de estas necesarias reflexiones, se hace esencial derrocar cualquier temor. El verdadero vivir se forma de decisiones tomadas, que se refuerzan cuando estas se acompañan de una valiosa predilección por conocer y aprender.
Es este habito de conocimiento y toma de decisiones lo que mejora y agudiza nuestra habilidad de observar las pinceladas de cada situación. Así mismo, debemos permanecer siempre atentos a la innovación y el saber y dotarnos de coraje para el momento en que halla que tomar decisiones, siempre desde la sensatez y la comprensión de nuestras destrezas y capacidades.
Aprender a cuestionarnos, a salir permanentemente de la zona de confort; a dar un uso adecuado a nuestro potencial y conocimientos, es la forma adecuada de llegar a la meta, identificando las barreras y oportunidades que ese camino pueda presentar.
Ser críticos respecto de aquello que nos rodea, es una herramienta valida para la toma de decisiones racionales, siempre que tengamos una mentalidad abierta y la prevención respecto de los pasos que debemos dar, se ajuste a parámetros lógicos y sensatos. Por supuesto, la motivación, el arrojo, y la capacidad de construir pensamientos e ideas propios, será un plus en cada objetivo que establezcamos. Al mismo tiempo debemos evitar los paradigmas y prejuicios respecto de las capacidades humanas; puesto que son los argumentos comprobables, la medida real de lo que podemos lograr. Solamente identificando las herramientas e información a nuestro alcance, es posible adentrarnos en la tarea que queremos emprender, es este el punto de partida. La verdadera competencia de cada individuo está en sus propias características y fortalezas y el uso que va dando al conocimiento; su análisis, relación, evaluación y regulación del mismo. Esto nos lleva a ser férreos, pero a la vez de mentalidad abierta, justos e incluso flexibles en determinadas situaciones. Quien logra aprender a cuestionarse tomando el conocimiento de cada situación, y está dispuesto a tener un criterio propio de aquello que le rodea; consigue aproximarse un par de pasos más hacia la verdad que busca.
Anticiparse a cada situación, evaluar las variables, decidir la postura que se tomará respecto de ella; persistir en acertar las posibles soluciones y construir una opinión desde la base del conocimiento previo, posicionándote donde encuentres el viento a tu favor. Valorar tus propios postulados, encontrando la lógica, incluso, en situaciones desconocidas. Escapar de tus prejuicios y de la “razón” de tus ideas, para poder ir más allá, teniendo una visión global del mundo.
Aprender a cuestionarse, teniendo una mentalidad abierta, nos permite exigirnos a nosotros mismos, modificar “verdades” cuando la repuesta a nuestro interrogante es disímil de lo que creíamos. Es tomar en las manos los hechos, las conjeturas, las pruebas y poder encajar aquello que aparentemente no formaba parte de nuestra idea inicial. Se trata de ser honestos, de entender nuestros verdaderos objetivos personales, sueños y motivaciones, pero a la vez tener una postura crítica aun frente a nosotros.
A la vez esto nos conduce por el camino del aprendizaje continuo, de la no aceptación de informaciones y posturas aprendidas previamente, cuando entendemos que la vida es un proceso de aprendizaje y exploración constante.  
Desde hoy toma el sendero de tu voluntad, de buscar las respuestas, no aquellas que quieres escuchar, sino las que son verdad; aquellas que te llevaran a alcanzar tus metas. Verás que por primera vez en mucho tiempo te has puesto de pie y empezado a andar de nuevo.